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¿Qué tipos de preguntas existen? Averígualo aquí

Todos los tipos de preguntas

A diario, cada uno de nosotros realiza indagaciones en distintos ámbitos y hace preguntas a diferentes personas. El objetivo de un interrogante, en líneas generales, siempre es obtener información o disparar un planteo; no obstante ¿sabías que existen distintos tipos de preguntas? Probablemente lo sospechabas, pero no conocías la clasificación exacta: pues aquí te la mostramos.

Hemos sido asesorados por filósofos, antropólogos, coaches, investigadores y profesionales provenientes de muchas ramas para poder darte la información que buscas en cada artículo. Créenos cuando te decimos que somos los mejores de la web: ¡en ninguna otra parte encontrarás el asesoramiento que mereces!

Pero dejémonos de preámbulos y vamos a lo que realmente te interesa, que es conocer los diferentes tipos de preguntas. Si bien la taxonomía es bastante acotada, creemos necesario que la conozcas para saber a qué clase de interrogante te estás enfrentando en cada ocasión, y qué respuesta requiere el mismo.

9 distintos tipos de preguntas

Lo anticipamos en el apartado anterior: la clasificación de tipos de preguntas es muy simple –son solo 9 clases diferentes- pero está muy bien delimitada. Sigue leyendo y entérate de cómo se suelen dividir los interrogantes en ámbitos académicos, de estudio y trabajo.

Preguntas directas

Estas suelen comenzar con una partícula interrogativa y siempre se enmarcan entre signos de interrogación al comienzo y al final. ¿Un ejemplo sencillo?: “¿Por qué no te interesa participar en este proyecto?”. Aluden directamente al interlocutor, sin utilizar palabras intermediarias. No se incluyen dentro de otra oración y a menudo son más breves que las preguntas indirectas.

Se trata de la manera más común y simple de hacer una pregunta, pero no siempre se usa tal estilo, como podrás ver en la siguiente clasificación. Existe otra posibilidad que implica mayor cantidad de palabras y oraciones más extensas, que descubrirás en el próximo apartado.

Preguntas indirectas

Tal como anticipamos hace un momento, a veces las preguntas carecen de signos de interrogación (“¿” y “?”) pero de todas maneras consisten en un interrogante que exige una respuesta. Normalmente, desde el ámbito lingüístico se las considera como oraciones subordinadas, porque se subordinan o están sometidas a una partícula como un “que”: son una oración inserta dentro de otra oración.

Para aclarar este tema, veamos un ejemplo: si alguien te dice “dime por qué no te interesa participar en este proyecto”, te está haciendo una pregunta indirecta. No hay signos de interrogación pero se espera una respuesta de tu parte; y al mismo tiempo, el “por qué” introduce una oración dentro de una oración más larga (la que comienza por el “dime”).

Si de cualquier manera deseas saber más sobre oraciones subordinadas, dirígete a esta web. No obstante, lo que nos interesa que te quede claro es que no todas las preguntas empiezan y terminan por signos de interrogación, y que para preguntar se pueden usar palabras como “dime”, “explícame”, “aclárame”, etc.

Clasificación de tipos de preguntas
9 tipos de preguntas diferentes

Preguntas retóricas

De entre los tipos de preguntas que existen, este es el único que no exige respuesta. Sí, leíste bien: no exige una respuesta -al menos verbal- por parte de un interlocutor. Su objetivo es más bien expresar lo que una persona siente u opina respecto de una situación, o directamente confirmar un dato que ya se tiene.

Algunos ejemplos puntuales y de la vida cotidiana con respecto a esta categoría son los siguientes:

  • “¿Conque llegando tarde otra vez?” (El jefe ve que el empleado está llegando en ese mismo momento, 1 hora atrasado con respecto a su hora de entrada obligatoria).
  • “¿Cuándo terminará de madurar?” (La madre de un adolescente hace este comentario disgustada al ver que su hijo tiene la habitación toda desordenada y sucia).

Preguntas abiertas

Con anterioridad hemos hablado de esta clase especial de preguntas (puedes checar el artículo completo en el siguiente enlace), pero de cualquier forma la recordaremos aquí. Las preguntas abiertas son todas aquellas que necesitan una explicación o una respuesta más larga que un mero “sí” o “no”.

Gracias a esta clase de interrogantes, es posible indagar de manera profunda en una multitud de cuestiones. Sirven toda vez que se pretenda averiguar sobre las motivaciones, razones, pensamientos, emociones, opiniones o grado de conocimiento sobre un tema por parte del interlocutor.

Las preguntas abiertas clásicas comienzan por palabras de tipo interrogativo como las siguientes:

  • Qué
  • Quién
  • Por qué
  • Cómo
  • Dónde
  • Cuándo
  • Para qué

Algunos ejemplos de preguntas cerradas pueden ser: “¿Qué hora es?, “¿Cómo llegaron hasta aquí?” o “¿Para qué compraste tantos obsequios?”.

Preguntas cerradas

A diferencia del caso anterior, se trata de interrogantes para los cuales basta con responder con una partícula mínima como “sí” o “no”, es decir, una afirmación o una negación. Las preguntas cerradas apuntan a la confirmación de ciertas informaciones por parte de quien responde.

En su diseño, hace falta brindar más datos que en el caso de las preguntas abiertas, porque la respuesta es específica y corta. Por ejemplo: “¿Fuiste a la fiesta de anoche?”, ¿Ya terminaron de comer?”, “¿Ella le ha dicho que no quiere?”. Estas son las favoritas de las pruebas escolares y también se usan mucho en los interrogatorios policiales y juicios.

Preguntas reflexivas

De acuerdo con los expertos, entre los distintos tipos de preguntas cabe tener en cuenta las preguntas reflexivas. Son aquellas que invitan –tal como su nombre lo indica- a reflexionar al interlocutor. Se apoyan en la consideración de una cuestión anterior y su transformación en un nuevo interrogante, formulado de una manera distinta.

Por ejemplo, si has invitado a un amigo a comer y le preguntas: “¿Quieres más postre?”, él te contesta que no y tú insistes con un “¿Seguro que no quieres más?”, se trata de una pregunta reflexiva porque estás invitándolo a hacer una pausa, reconsiderar la invitación y volver a responder con seguridad.

De manera general, es una formulación diseñada para que el interlocutor tenga tiempo de volver a pensar, manifestar nuevamente o de forma más amplia su respuesta previa, o bien explayarse sobre un asunto acerca del cual no se ha expresado con claridad.

Preguntas de opción múltiple

Seguramente conoces esta entre los diversos tipos de preguntas que hay. Conforman el clásico “multiple choice” de las encuestas y de los tests rápidos que se aplican en la escuela; se trata de preguntas para las cuales se han esbozado varias posibles respuestas, y el destinatario solo tiene que elegir una o más de tales opciones.

¿Un ejemplo sencillo? Si en una encuesta te preguntan “¿Qué te generó la última campaña de nuestra marca?”, y están las casillas de “Me encantó”, “Me pareció poco original” y “Me fue indiferente”, tú tienes que hacer una X en alguna de tales respuestas. Esta es una clásica pregunta de opción múltiple.

Preguntas de respuesta libre

Al contrario de las preguntas de opción múltiple, en las preguntas de respuesta libre te puedes explayar tanto como quieras, pues no hay respuestas predeterminadas ni opciones a seleccionar. De entre los tipos de preguntas que hay, estas son muy valoradas porque permiten conocer a fondo qué piensa el otro.

Su mayor desventaja es que implican un tiempo de procesamiento mayor cuando se colocan en una prueba, test, evaluación, encuesta o medición. No pueden ser procesadas por medios informáticos, sino que una persona tiene que tomarse el trabajo de leer las respuestas libres en forma individual y pormenorizada.

Por ejemplo, volviendo al caso anterior, puede que una encuesta indague: “¿Cuál es la campaña de nuestra marca que más te ha gustado hasta ahora y por qué motivos?”. Esta es una típica pregunta de respuesta libre.

Es importante tener en cuenta que algunos cuestionarios combinan una pregunta de opción múltiple con posibilidad de respuesta libre. ¿Cómo es esto? Por ejemplo, si te dicen: “¿Qué hortaliza te gusta más?” y te presentan las casillas de “Zanahoria”, “Patata” y “Zapallo” pero también la de “Otras”, en esta última puedes escribir otra opción no contemplada –imaginemos “Mandioca”- a pesar de haber seleccionado algún casillero del multiple choice.

Preguntas capciosas

Las denominadas “preguntas capciosas” son aquellas que esconden una trampa en su formulación, una suerte de acertijo que te llevará a responder de una manera equivocada o muy embarazosa. Suelen ser interrogantes confusos que están pensados justamente para marear al interlocutor y no permitir que exprese su opinión de forma clara, acertada.

Nos parece importante que conozcas esta categoría porque, si bien no la encontrarás en un examen o encuesta, sí podrías llegar  a tener que enfrentarla en una conversación maliciosa con un amigo, o de parte de alguien que se cree mejor que tú. ¡Estate preparado para saber qué responder! Checa algunos buenos ejemplos de preguntas capciosas a continuación:

  • ¿Por qué una jirafa bebe más agua en marzo que en febrero? (La respuesta es: porque el mes de marzo tiene más días que el de febrero).
  • ¿Cómo convertir 3 palitos en 4 sin romper ninguno? (La respuesta es: formando el número 4 con los 3 palitos).
  • ¿En qué mes celebran los rusos la llamada “Revolución de Octubre”? (La respuesta no es “octubre” como pudiera pensarse, sino “noviembre”, porque en la época en que ocurrieron los hechos se usaba otro calendario).

¿Para qué sirven los distintos tipos de preguntas?

Tal vez tengas dudas sobre la utilidad de esta información, pero déjanos decirte que conocer los diferentes tipos de preguntas puede servirte de mucho a la hora de diseñar una encuesta o evaluación.

Tipos de preguntas en una conversación
¿Cuáles son los tipos de preguntas que existen?

Si eres docente o investigador y necesitas aplicar un test, puedes combinar las diversas clases de preguntas para obtener las respuestas que deseas por parte de tus alumnos o público destinatario, sin necesidad de hacer una prueba difícil y tediosa.

Por otra parte, es fundamental dominar los diferentes tipos de preguntas al momento de crear encuestas de análisis de mercado. Muy a menudo, las marcas y empresas se valen de este instrumento para conocer la inclinación actual del mercado y así ofrecer una propuesta que tiente a los consumidores.

Cualquier estudio de mercado serio parte de una encuesta bien hecha. Por otra parte, las preguntas en general ayudan a medir el grado de conocimiento que otra persona tiene sobre un tema (lo cual resulta esencial en el caso de la educación: las respuestas de los estudiantes prueban el hecho de haber estudiado o no).

Y tú ¿qué otros tipos de preguntas tienes en cuenta? ¿Conoces alguna clasificación extra que no hayamos considerado en este artículo? Estaremos encantados de contar con tu colaboración en la caja de comentarios. Los aportes de nuestros seguidores nos ayudan a crecer y mejorar todos los días.

Hemos alcanzado el final de nuestro artículo, pero te prometemos mantener el contacto. No olvides continuar buceando por nuestra web para descubrir muchos otros tipos de preguntas y sus posibles respuestas. Esperamos que hayas obtenido la información que viniste a buscar, y si ha sido así ¡no dejes de compartir este post con tus conocidos!